Dra. Priscilla Carballo Villagra
La música es una de las producciones culturales más importantes de los pueblos. Por medio de ella se transmiten temas profundamente humanos como el amor, la muerte, la guerra. Pero, además, se transmiten historias y emociones, por lo que la música es una potente activadora de la memoria.
A nivel individual, fácilmente podríamos hacer un “soundtrack” de nuestras vidas, compuesto por música de las diferentes etapas. La música de los primeros juegos infantiles, los cantos escolares, la música de la rebeldía en la adolescencia, la música del erotismo, la música para trabajar, hasta terminar con los cantos fúnebres, que están presentes en todas las culturas. De manera que la música es el testigo silencioso que nos acompaña en todas las fases de nuestro proceso vital.
Por esto al escuchar una canción, recordamos momentos de vida, historias y personas. Y por esto también nos aglutinamos alrededor de ella, por la capacidad convocante que tiene, ya que permite evocar emociones.
A nivel individual también la música va a ser un regulador emocional. Es decir, cuando estamos tristes, alegres, enojados etc, buscamos música que nos ayude a acompañar esta emoción, o bien, música que nos saque de ella. Ya que además utilizamos música en diferentes contextos cotidianos.
Pero a nivel colectivo, también la música es una activadora memoria y por eso es utilizada por los Estados. Los himnos como canciones oficiales de los países producen una serie de imaginarios sobre la identidad nacional, y esto los aprendemos e interiorizamos en el sistema educativo, donde la música tiene un rol central, ya que lo que estamos aprendiendo es un modelo de ciudadanía impuesto desde las élites. En este sentido, el folclore también tiene un rol importante para construir imaginarios de la música campesina y del ser campesino, muchas veces remite a una idea de una persona callada y sumisa, lo cual tiene evidentemente una utilidad política.
Pero además existen otras sonoridades que remiten a la identidad nacional, que no son oficiales como los himnos o el folclor, pero que son igualmente potentes. Por ejemplo, en los cantos de fútbol, concretamente las canciones a la selección nacional de fútbol se reproducen grandes hitos deportivos, y movilizan emociones colectivas que son utilizados en rituales máximos como los partidos en los estadios. De esta manera, a nivel colectivo tenemos cantos oficiales y cantos populares que remiten a ese imaginario de quiénes somos.
Así, tanto a nivel individual como colectivo, la música va a construir imaginarios, y a partir de ella vamos a recordar momentos individuales y momentos de la historia nacional.
A partir de estos planteamientos, queda claro que la música no es algo solamente lúdico, tiene un componente social, político, psicológico y cultural. Y por esto cada vez más desde las ciencias sociales se está analizando los usos de la música y los alcances que tienen en la vida colectiva.
En los últimos años en el país se han desarrollado una gran cantidad de investigaciones sobre la historia de la música de diferentes perspectivas, analizando la historia de llegada de un género al país, su relación con poblaciones específicas, la gestión cultural en Costa Rica, su relación con otras luchas sociales, entre otros temas.
Pero, además, a partir de la música se pueden desarrollar una serie de discusiones sobre esos imaginarios y esas representaciones que como sociedad hemos construido. Podemos pensar críticamente si esas memorias son las únicas posibles, y desde que otro lugar podemos pensarnos como sociedad. Una de las posibilidades más interesantes que ofrece la música es iniciar discusiones, conversar con las y los otros desde el respecto a la diversidad, lo cual es muy necesario en estos momentos llenos de autoritarismos reales y discursivos.
De esta manera la música es parte de nuestra historia cultural, y como referente en la construcción de memoria individual y colectiva, se debe seguir desarrollando más investigación desde diferentes áreas como la sociología, la antropología, los estudios culturales, la musicología, entre otras. Es fundamental generar más investigación y discusión en el tema para visibilizar esta forma de arte que nos ha acompañado a lo largo de la historia de la humanidad.


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