M.Sc. Andrea Morales Méndez

Virginia Wolf desde 1929 ya denunciaba en su emblemático libro Una habitación propia que “no se puede pensar bien, amar bien, dormir bien, si no se ha comido bien”. Resulta curioso que en una obra dedicada a problematizar sobre que las mujeres deben tener las condiciones necesarias para dedicarse a escribir, la autora haga referencia a la comida. Pero esto no es casualidad, pues un acto vital para existir, como lo es el comer, siempre ha estado rodeado de limitantes para las mujeres.

Si se presta atención a los mandatos sociales, en general el ser mujer viene cargado de limitaciones. Nos enseñan desde niñas a cerrar las piernas al sentarnos para… ocupar menos espacio. Hablar bajito y no hacer ruido para… ocupar menos espacio. A comer menos para ser delgadas y… ocupar menos espacio. Todo eso mientras nos vemos bellas según el estándar de turno (que para sorpresa de nadie es alguna versión modificada de la delgadez) ¿Se puede ver el mensaje implícito detrás de estos mandatos? Las mujeres deben existir, pero en pequeñito y sin incomodar a nadie a su alrededor, luciendo bonitas.

Por ello controlar lo que comen es fundamental en un sistema social que nos quiere débiles, en silencio y sumisas ¿Por qué quién se puede revelar ante una sociedad injusta mientras está hambrienta y sin energía?

Naomi Wolf lo sintetiza en la frase más famosa de su libro El mito de la belleza (1990): “La dieta es el sedante político más potente en la historia de las mujeres; una población silenciosamente loca es una población dócil”. Ella explica que el hambre es una técnica de pasivización de las masas y la belleza es un mecanismo de control social. La tesis central de su obra se resume en que a medida que las mujeres logran avances significativos en derechos legales y laborales, surge un nuevo estándar de belleza irreal para contrarrestar esa libertad.

Acá la belleza no tiene que ver con la estética, sino con el poder, siendo el objetivo mantener a las mujeres ocupadas, ansiosas y controladas por una presión externa que consume su tiempo, dinero y energía mental. En la siguiente tabla resumo brevemente la tesis de Naomi Wolf, cruzando las olas del feminismo con los cánones de belleza de las épocas.

Comparativa histórica: Derechos vs. Estándares estéticos

Ola Feminista/ Movimiento

Principales Avances Logrados

Estándar de Belleza Impuesto

El “Mecanismo de Distracción” (Mito de la Belleza)

Primera Ola

(Finales del S. XIX - Principios del S. XX)

·         Derecho al voto (Sufragismo).

·         Acceso a la educación superior.

·         Primeras aperturas en derechos de propiedad.

La “Chica Gibson” (Gibson Girl)

·   Silueta de reloj de arena exagerada (corsé extremo).

·   Pecho y caderas amplias con cintura diminuta.

·   Cabello largo y actitud sumisa, pero “saludable”.

Mientras las sufragistas marchaban y exigían derechos políticos masivos, la moda imponía el corsé más restrictivo de la historia, limitando físicamente la respiración y movilidad de las mujeres de la época.

Segunda Ola (Años 1960 - 1980)

·         Luchas por los derechos reproductivos (anticonceptivos y aborto).

·         Incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral posterior a la Segunda Guerra Mundial.

·         Rosa Parks (1955) y el inicio del movimiento por los derechos civiles de las personas afro estadounidenses.

·         Revuelta contra la violencia policial hacia las personas del colectivo LGBTQI+ en Stonewall, Nueva York (1969).

·         Leyes contra la discriminación sexual.

La delgadez extrema (Era Twiggy)

·     Cuerpo infantil, andrógino y extremadamente delgado.

·     Ausencia de curvas.

·     Piel perfecta y juventud eterna.

Justo cuando las mujeres ganaban poder económico e independencia reproductiva fuera del hogar, el estándar exigió ocupar el menor espacio físico posible. La delgadez extrema debilitaba físicamente a las mujeres mediante la desnutrición.

Tercera Ola

(Años 1990 - 2000s)

·          Interseccionalidad (raza, clase, sexo).

·          Cuestionamiento de roles de género.

·          Visibilización de la violencia sexual e intrafamiliar.

El "Heroin Chic" y la era Y2K

·     Delgadez demacrada, costillas marcadas.

·     Auge masivo de la cirugía estética (implantes de silicona).

·     Abdomen plano milimétrico (pantalones de tiro ultra bajo).

Al ganar visibilidad en puestos de alta dirección y diversificarse la agenda feminista, la presión se trasladó al quirófano. La belleza se convirtió en un requisito profesional explícito, obligando a gastar salarios enteros en cosmética y cirugías.

Cuarta Ola y Era Digital

(Años 2010 - Presente)

·         Movilizaciones globales masivas (#MeToo, 

#NiUnaMenos, Body Positive).

·         Mayor legislación sobre paridad y consentimiento.

·         Discusión abierta sobre salud mental y diversidad corporal.

El cuerpo Instagram (reloj de arena, pero fitness, con músculos definidos)

·        Cintura minúscula con glúteos y labios hipertrofiados.

·        Rostros homogeneizados mediante filtros y retoques digitales.

·        La “perfección” limpia y estética (Clean Girl).

En la era del activismo digital hiperconectado, el algoritmo y las redes sociales monetizan la inseguridad. La distracción ya no es solo física, sino psicológica y virtual: horas dedicadas a editar fotos, consumir rutinas de cuidado de la piel (skincare) infinitas y perseguir una perfección irreal creada por inteligencia artificial.

 

En este artículo de la Revista Vogue (100 Years of Beauty in Vogue—From the Gibson Girl to the Social Media Star) se puede apreciar en fotografías los estándares de belleza desde 1911 hasta los 2000.

Por eso al sujeto de la anécdota de la hamburguesa triple no le molestó solamente pagar la cuenta. Lo que también le molestó es que una mujer no tuviera ningún pudor en comer porciones grandes de comida y encima recién conociéndose. En mi opinión él está mostrando unas banderas rojas como para salir huyendo sin mirar atrás, pero eso es una conversación para otro blog.

Si el tema le resultó interesante le invito a leer mi ensayo “El peso de la discriminación: cómo el colonialismo, el patriarcado y el capitalismo sostienen la gordofobia”. Allí desarrollo ampliamente lo que aquí expliqué de forma resumida: https://hdl.handle.net/11056/34615