Cultura para qué: el Ministerio de Cultura y las amenazas de recorte presupuestario

cultura para quePor: Priscilla Carballo Villagra

En un contexto de crisis sanitaria en el que pensaríamos que ha quedado más que demostrada la necesidad de que exista una institucionalidad fuerte, irónicamente desde la Asamblea Legislativa se han formulado una serie de ataques contra la institucionalidad pública, y el Ministerio de Cultura al igual que otras instituciones ha sido objeto de intentos de recortes significativos. En este escenario es relevante hacerse la pregunta: ¿por qué es importante tener un Ministerio de Cultura?


Lo primero que se debe tener presente es que las instituciones estatales lo que hacen es operacionalizar y garantizar derechos que han sido estipulados en el ordenamiento jurídico nacional e internacional, es decir, derechos que los Estados se han comprometido a brindar a las personas que habitan su territorio. La forma de financiar el quehacer de estas instituciones es por medio de los impuestos que pagamos todas las personas por diferentes vías. De manera que estos recursos son colectivos, y el Estado debe administrarlos y devolverlos en forma de proyectos y servicios.


De esta manera, el Ministerio de Cultura es una de las entidades encargadas de garantizar el acceso a manifestaciones culturales diversas y plurales, además de impulsar políticas para el sector. Un recorte al Ministerio de Cultura no implica que un país “se quede sin cultura”, como de manera errada algunas personas manifiestan. Esa afirmación no tiene mucho sentido porque no existen colectividades humanas sin prácticas culturales. La gravedad de las amenazas de recortes radica en que la labor del Ministerio es garantizar el acceso de la población a una oferta permanente de actividades culturales como un derecho humano, actividades gratuitas como las de los Festivales de las artes, o pagadas idealmente a bajos costos como las realizadas en teatros públicos.


De manera que la discusión sobre el recorte de presupuesto de este Ministerio, implica plantear claramente que se estaría violentando un derecho que el Estado debe garantizar: el derecho de acceso a actividades culturales. Un derecho por el cual además todos y todas hemos pagado y continuamos pagando por medio de impuestos que se van a las arcas del Estado.


Con las críticas que se puedan tener a las ofertas culturales del Ministerio, como la visión eurocéntrica de muchas de ellas y falta de diversidad e innovación, entre muchas otras. Es importante entender que el debate refiere a un derecho, un derecho de acceso a actividades que tienen la capacidad de presentarle a las poblaciones otros mundos posibles, otras formas de relacionarse, otros horizontes, que trascienden la compulsión a producir y consumir que el capitalismo nos plantea como un único destino posible.


Por esto es importante defender el presupuesto para esta institución, pero también cuestionar al Ministerio, cuestionar sus bases y sus concepciones, las relaciones verticales que construye con el sector, la falta compromiso demostrado en esta crisis para dar soluciones concretas, y la falta de creatividad en el uso de los presupuestos en coyunturas críticas como las actuales.


Debemos defender la institución y su presupuesto, pero también apropiarnos del Ministerio de Cultura y darle vida, para que la burocracia no lo consuma, y así poder vivir el derecho a actividades culturales. Esto no es responsabilidad solamente de las organizaciones gremiales de las artes, nos toca a todos y todas como públicos, para garantizar que nuestro dinero nos sea devuelto por medio de una oferta cultural amplia como corresponde, y que nuestros derechos sean respetados.