Xinia Zúñiga Muñoz,
investigadora jubila del CICDE
Para el año 2010 cuando se crea el CICDE, muchos eventos, demandas y cuestionamientos hacia el Estado y sus instituciones, incluyendo a las universidades, eran parte de la agenda de los pueblos indígenas costarricenses, vinculados ya, para ese entonces, mediante algunos de sus dirigentes y luchas, con los procesos insurgentes que se venían intensificando desde mediados de los 80 y con mayor fuerza en la década de los 90 en varios países de América Latina, junto con el avance en el marco de los derechos indígenas, especialmente el Convenio 169 de OIT.
En el norte, protestas, plantones, marchas desde Chiapas hasta ciudad de México y el movimiento Zapatista (1994 -2001) y los Acuerdos de Paz en Guatemala, que incluyeron especificidades de los Pueblos Indígenas. En el sur, especialmente en los países andinos, múltiples movilizaciones y acciones colectivas exigiendo sus territorios, en defensa de los recursos naturales ( gas, agua, petróleo) y en demanda del cumplimiento de sus derechos como pueblos y nacionalidades, evidenciaron el paso de la resistencia a la (re)existencia de estos pueblos, cuyos planteamientos contra la persistencia colonial habían conducido a la cruzada continental contra los 500 años del (en)/(des)cubrimiento de América(1992) y al surgimiento de las tesis indianistas y descolonizadoras que colocaron las luchas de los pueblos indígenas en el contexto de la modernidad y el capitalismo.
Esta emergencia política había impulsado también, cambios constitucionales y legislativos en varios países como Colombia(1991), Ecuador(2008) y Bolivia (2009), la creación del Partido Pachakuti en Ecuador (1995), el fortalecimiento de las organizaciones indígenas locales, nacionales y regionales (CRIC,ONIC,CONAIE), quienes arremetieron contra las políticas indigenistas e integracionistas impulsadas por los Estados nacionales desde 1940, así como también, frente al avance de los proyectos extractivistas y neoliberales en la Región, solo para citar unos pocos ejemplos.
En Costa Rica algunos ecos para ese mismo período fueron, la lucha contra el PHBoruca, la exploración petrolera en Talamanca, el Código de Minería y la tala ilegal de árboles en Térraba en los 80; la lucha por la cedulación Ngäbe en 1990, el aumento en las denuncias por la usurpación de las tierras indígenas y las movilizaciones contra los 500 años (1992), las acciones colectivas por el proyecto de Ley de Desarrollo Autónomo de los Pueblos Indígenas desde 1994 y la lucha contra el proyecto hidroeléctrico PHDIQUIS, desde el 2008, culminando con la llamada “arrastrada” (2010) que es el punto de inflexión para las recuperaciones territoriales por la vía de hecho en Buenos Aires de Puntarenas.
En el 2005 la UNED había decidido establecer una vinculación con comunidades indígenas para atender solicitudes educativas específicas que habían llegado a la Rectoría, en ese momento en manos de don Rodrigo Arias Camacho, como parte del posicionamiento del Centro Universitario de Talamanca y la voluntad institucional, favorecidas por la declaración del II Congreso Universitario (2000) de los Derechos Humanos y la Diversidad Cultural, además del Género y el Medio Ambiente, como ejes transversales del Proyecto Educativo de la UNED, que se verían incluidos a partir de ese momento en los Lineamientos de Política Institucional.
También la Escuela de Ciencias Sociales y Humanidades participaba desde el 2007 - 2010 de la Universidad Indígena Intercultural(UII), proyecto del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas en América Latina y el Caribe, con sede en Bolivia, que impulsaba mediante la red de universidades llamadas “convencionales” comprometidas con los derechos humanos y la red de instituciones indígenas de educación superior, la implementación de una oferta académica propia, sustentada en el marco de derechos indígenas, especialmente el Convenio 169 de OIT (1989) y la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU(2007) entre otros acuerdos internacionales, con una visión intercultural de los contenidos, las metodologías, los equipos docentes y todos los mecanismos y estructuras de funcionamiento, apoyada en el uso de la Internet y las tecnologías de la información y la comunicación.
En este marco, la UNED había sido casa de varias promociones del curso de “Políticas públicas desde la gobernabilidad indígena en Centroamérica”, cuya perspectiva comunitaria sustentaba la base para el análisis de los problemas, procesos y demandas de estos pueblos.
Este programa de extensión de la ECSH, aunque puntual, tuvo tres promociones y provocó afluencia a la UNED de un importante grupo de jóvenes - mujeres y hombres - de diferentes países y pueblos indígenas, con la participación de líderes comunitarios, políticos y espirituales, tanto en calidad de estudiantes como de profesores y la realización de ceremonias indígenas durante sus aperturas en el Paraninfo Daniel Oduber, a las que asistieron nuestras autoridades, incluyendo al señor rector.
Esta experiencia, de la cual existen varias publicaciones, colocó a la UNED en el mapa latinoamericano de universidades sensibles a la diferencia étnico – cultural y a las diversidades socioculturales de la Región, con una propuesta educativa intercultural concreta, no solo interesante, sino también en clave decolonial.
El III Congreso Universitario en el 2006 crea la Vicerrectoría de Investigación y luego su primera jerarca, Katya Calderón, impulsó la creación del primer centro de investigación de la naciente Vicerrectoría, conjuntando tres líneas de trabajo recién iniciadas, que dieron origen a los tres primeros programas del CICDE. El Programa Cultura local comunitaria y sociedad global (PROCULTURA) albergó los proyectos de investigación relacionados con Pueblos y Territorios indígenas y con Estudios Urbanos.
Para ese momento, considerar la investigación social con poblaciones indígenas no era extraño, por el contrario, otras universidades públicas tenían una larga trayectoria en ese campo, en áreas como Antropología, Derecho, Historia y Lingüística. Sin embargo, lo novedoso del CICDE fue establecer un compromiso con la generación de conocimiento que contemplara los intereses, las perspectivas, las sabidurías y las experiencias de los propios pueblos y que claramente fuera útil al avance y práctica de sus derechos y propuestas específicas, contribuyendo al desarrollo de una identidad nacional inclusiva de las diversidades étnicas, llamando la atención sobre la realidad de estos pueblos.
Con tal propósito se definieron dos principios de actuación:
El primero consistió en dar centralidad a las luchas, el pensamiento, los derechos de los pueblos indígenas como contenido de investigación. Es decir, relacionarse con los Pueblos Indígenas en tanto sujetos sociales y políticos, considerando su condición de pueblos y personas con quienes la agenda de investigación tendría que ser negociada, sustentada en acuerdos, así como en relaciones de colaboración, diálogo, respeto a la diferencia y reconocimiento mutuo.
En otras palabras, se trató de un nuevo protocolo de vinculación Universidad – Pueblos Indígenas que exigía abandonar las posturas de extractivismo académico de la tradición positivista e integracionista en la investigación social, descentrando los enfoques, métodos y metodologías acostumbradas al tratamiento de la “cuestión indígena” y “el problema indígena” propias de una mirada indigenista - culturalista, e incursionar en la memoria, en la construcción colectiva, en el interaprendizaje, en la ecología de saberes y en la producción de pensamiento a partir de lo cotidiano, de las subjetividades y de las experiencias encarnadas en los cuerpos de quienes experimentan las injusticias en el día a día, acercando la documentación de los hechos y las experiencias de los propios pueblos, el estudio de las diversas fuentes, el uso de otros registros y la evidencia, a la denuncia, al debate público, a la crítica estructural y sobre todo, a la discusión comunitaria.
El segundo principio fue el de conformar equipos transdisciplinarios e interculturales de investigación dentro de los cuales participen activa y permanentemente como titulares, líderes comunitarios, protagonistas de los eventos sociohistóricos, culturales y políticos que serían investigados. Este representó un gran desafío y es, quizás, uno de los mayores e innovadores aportes del CICDE a la investigación social en nuestro país, pues implicó modificar o ajustar el canon centrado en el perfil académico del investigador o investigadora, abriendo la posibilidad a nombramientos de personas indígenas con un perfil divergente, en calidad de investigadores comunitarios.
Para llevar con éxito este posicionamiento desde otro lugar epistémico, no bastaba ya la teoría crítica aplicada a los análisis de la realidad indígena, o los postulados participativos tradicionales, sino que tendríamos que “caminar la palabra”, “corazonar” las Ciencias Sociales y “descolonizar” la investigación social con sello CICDE. Es decir, cuestionar en la práctica, la “objetividad”, la “verdad científica” positivista y moderna/colonial, que excluye y desconoce los conocimientos, las formas de conocer y la ciencia indígena e impide a los pueblos indígenas beneficiarse de los recursos públicos y de los aportes de las universidades en función de su propio proyecto de vida como pueblos culturalmente diferenciados.
Nos propusimos entonces desde el inicio, abrir canales académicos a las voces desde los pueblos, a los sentires desde los territorios, a las visiones desde otras espiritualidades, a los ritmos y tiempos desde otros climas y otras agendas, a los entendimientos desde otros imaginarios. Esto es, hacer equipo desde otras valoraciones, prioridades y formas de trabajo. Ese fue nuestro desafío y sigue siendo un horizonte para desestructurar el racismo institucionalizado y “hacer de otra manera en la academia” cuando se trata de pueblos indígenas, afrodescendientes y poblaciones culturalmente diversas.
El trabajo en esta perspectiva no es fácil ni difícil, es un proceso de descubrimiento y construcción, de disfrute académico, que requiere actitudes y habilidades para el diálogo, la flexibilidad, la intuición y sobre todo el pensamiento crítico.
Como CICDE hemos hecho historia del tiempo presente, hemos sido testigos de procesos comunitarios que representan puntos de inflexión en la vida de los pueblos indígenas y hemos visto lo no visto comúnmente en la academia, el racismo naturalizado, el dolor de la violencia y de la impunidad, el renacer de la esperanza en las recuperaciones y en la reafirmación territorial, como parte de la mirada investigativa.
Quienes participamos en la creación del CICDE abrazamos la utopía como horizonte de futuro y suscribimos el compromiso con los pueblos y con los procesos sociales que creen en la esperanza de que “Otro mundo es posible” (FSM 2001), “Un mundo donde quepan muchos mundos” (EZLN 1996), un mundo donde el “Buen Vivir” ofrezca nuevas oportunidades a la existencia humana. Esto a pesar de que la geopolítica mundial del sistema sostiene la colonialidad moderna e impone una y otra vez la dominación y la subordinación mediante la fuerza, la violencia y la coerción como ley de vida y ley de muerte, como lo observamos en la experiencia histórica de los pueblos indígenas y lo vemos reproducirse una y otra vez con distintas dimensiones y alcances en el mapa mundial.
Contribuir a enfrentar la muerte y a tejer la vida de los pueblos mediante la generación de conocimiento situado, útil, accesible, diverso, culturalmente pertinente, oportuno y vigorosamente sustentado, tanto en datos como en vivencias, con visiones del mundo expresamente declaradas y participación plena y directa de los propios pueblos, en donde prive el interés social y la socialización del conocimiento, sobre el formato exclusivamente académico de las publicaciones y los informes, seguirá siendo un desafío para el CICDE y para la Universidad.
Carlos Steven Vargas Figueroa,
Investigador comunitario y autoridad cultural del pueblo bribri de Salitre
En este espacio nos referiremos a la historia de una persona que fue muy importante en el territorio indígena de salitre este es nuestro líder Sergio Rojas Ortiz. Él fue es y siempre será una persona que admiramos por su coraje y valentía con la que defendió el pueblo bribri de salitre, empezaremos a contar quien fue el, a que se dedicaba, cuáles fueron sus objetivos, y sobre todo la importancia de su existencia.
Recopilación de la vida del señor Sergio Rojas. Él fue una persona indígena llamado Sergio Rojas Ortiz de clan Uniwak que durante toda su vida vivió en el territorio indígena de Salitre nació el 3 de junio de 1959 y falleció el 19 de marzo del 2019. Nació en salitre hay creció y tuvo sus hijos trabajo en el campo con su padre, a los 18 años logro sacar el diploma de sexto año de escuela y a los 19 años se matriculo en el técnico de Buenos Aires, cuando saco el bachillerato, posterior a eso les dieron trabajo en la educación en el trabajo durante 12 años. Después de eso se retiró de ese trabajo, lo dejo por situaciones políticas dado que en ese momento hubo una elección de partidos políticos y gano el partido político de PLN, como él no era de ese partido no lo quisieron nombrar otra vez, fue en ese momento que el inicio la lucha por sus derechos. Cuando el interpuso un recurso, y se mantuvo en esa lucha por casi 6 años (ANDE, 2019).
Sobre la autonomía: Lo miro como algo muy propio del pueblo y también como un derecho, que el mismo estado les otorgo a los pueblos con la ley que en ese momento se estableció, pero que al mismo tiempo estableció las asociaciones como una imposición del mismo estado hacia el pueblo y para él esto es una inconstitucionalidad, por esta acción se interpuso recursos, sin embargo estos se perdió con de la propuesta que él llevaba, fue entonces que comenzó junto con el pueblo buscar como poder llegar a tener el control de la asociación para poder controlar los derechos de la tierra. Con todas esas luchas que se realizaron fue que en el 2002 él toma el cargo de presidente de la asociación, desde ese momento comienza en aplicar la ley indígena donde los no indígenas no tiene derecho de comprar ni arrendar a las tierras, se realiza demandas agrarias, aunque no fueron resuelto, y a pesar de tanto tiempo de solicitar esos derechos nunca fue resuelto. Después de esto decidieron ir a la asamblea legislativa a exigirle al gobierno y a los diputados que resolvieran el caso, pero cuando llegaron no fueron recibido ni atendido, entonces decidieron quedarse ahí haciendo huelga hasta que les resolvieran algo, pero no fue hasta las 2 de la mañana que más bien enviaron a los guardias de seguridad a sacarlos a la fuerza. Desde ese momento se determinó que no había interés político de querer resolver el asunto sobre las tierras en el territorio indígena de Salitre.
Cuando se regresa al Territorio: se determinó a través de la asociación en reafirmar el derecho de posesión de las tierras con acciones propias. Se les notificaba a los no indígenas con anticipación de que las personas indígenas iban a tomar posesión de dicha tierra, pero los no indígenas no hacían caso a lo que se les estaba pidiendo, ellos no salían y cuando los indígenas tomaban la posesión, los no indígenas realizaron demandas, pero nunca tuvo lugar porque la misma ley así lo establecía de que los único que tienen derecho sobre la tierra eran los mismos indígenas. Y luego a eso los no indígenas se organizaron para atacar a los bribris y así fue como empezó las violencias en territorio y los atentados contra las personas indígenas y a él como presidente de la asociación. Esto llevo a una serie de proceso donde buscaban como poderlo sacar de la presidencia de la asociación, tanto el estado por presión los no indígenas, es cuando sucede el allanamiento a los miembros de la asociación y él fue encarcelado sin prueba alguna, quedo en libertad después de que no pudieron probarle ningún delito.
El verdadero sentido de la autonomía bribri: El siempre defendió que la verdadera autonomía es la convivencia con la tierra porque de ese espacio se obtenía la alimentación y las medicinas de los bribri. También que al pueblo al tener el dominio de las tierras produciría espiritualidad, educación y economía que los bribris necesitábamos, ya que los no indígenas ya habían destruido nuestro ecosistema, se buscaba crear una estructura propia sin intervención del estado. Que lo considero como un proyecto de vida.
Finalidad de la ley de autonomía que estuvo impulsando: Es que los mismos pueblos pudiéramos tener los derechos de todas las tierras y que los beneficios que se obtengan sea amparado por el estado, pero que no sea una ley impuesta como lo es las asociaciones, más bien una ley de autonomía llevaba una visión que permitiera una relación entre pueblo y estado o viceversa, con esa ley se buscaba que el gobierno se comprometiera con los pueblos indígenas, en suplir las necesidades económicas
Otro punto que tenía de ley: Era que se diera un proceso de consulta del estado o de cualquier empresa que quisiera realizar proyectos así sea grande o pequeño, pero como no se aprobó esa ley hoy en día se lucha por buscar alternativas de consultas, el gobierno no ha querido o nunca quiso aprobar esa ley es porque no se ha querido comprometer con los pueblos indígenas y darle beneficios económicos para que los pueblos se puedan desarrollar de forma autosuficientes por ellos mismo.
Los beneficios que se adquieren por la lucha que el señor Sergio realizo mientras su vida: Es que hoy en día las familias que recuperaron cuentan con sus propios alimentos que se produce dentro esas fincas, donde familias pueden construir sus viviendas para poder tener un hogar digno donde pasar con sus hijo, muchas otra personas bribris han podido trabajar las fincas con ganados y otros animales que les permiten obtener un poco de dinero para comprar otras cosas necesario como ropas, zapatos que se necesita.
En fin, agradecemos profundamente al esfuerzo del señor Sergio, que tuvo una visión de lucha en beneficio del pueblo, aunque por esa lucha tubo muchas circunstancias a él todo el tiempo lo atropellaban diciendo que, lo que él quería era beneficiarse a sí mismo. Pero lo que siempre busco fue ayudar a las personas y a los pueblos en todo lo que pudo hacer. Hoy en día lo recordamos como una gran persona luchador y defensor de los derechos que tenemos los indígenas, una persona que nos enseñó a luchar sin temor, ya que lo que defendemos es la tierra, que es nuestra madre iriria que nos lo dejo nuestro gran Blu Sibö̀ para vivir en ella y obtener los alimentos, la medicinas y muchos otros beneficios que tiene iriria.
El legado que nos dejo es que tenemos tierra donde vivir y poderles dar algún día a nuestros hijos, cabe recalcar que, como docente, él fue docente y trabajo en las escuelas de Sipar y Palmital. Como presidente de la Asociación desarrollo de Salitre fue presidente por un periodo de 10 años en la que impulso todos los derechos sobre las tierras del territorio de Salitre. Y desde su puesto realizo muchos procesos judiciales, aunque por esas causas fue víctima de intentos de asesinados en varias ocasiones, pero fue muy valiente por su forma de pensar. También como presidente formalizo el Consejo Ditsö Iriria Ajkönuk Wakpa.
Uno de sus dichos fue: “Antes de salir huyendo, prefiero morir luchando por los ideales del pueblo bribri salitre… los bribris no tenemos miedo”. Esto lo llevo a luchar hasta que el día lunes 18 de marzo al ser a las 9.15 pm fue asesinado de 15 balazos en su casa de habitación.
Bibliografía
ANDE.(el 19 marzo 2019). HOMENAJE A SERGIO ROJAS ORTÍZ. [Video]. YouTube
https://www.youtube.com/live/3IXnhbVmSoc
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